Este podría ser un diario, una resurrección de querer guardar en el tiempo los posibles días que aun no he muerto, por ahí mientras mi mente se hace agua pensando en tu mar y ser contigo una noche mas de un océano sin luna ni estrellas, solo la luz que nos mira atados sin dejar a las manos decir adiós, trato de retomar alguna idea del por que escribo, como si fuera algo de todos los días que no he vuelto a hacer, entonces trato de comenzar sin pensar en ti, narrar las historias de mis días, las horas de hoy, el cielo nublado, los jóvenes mirándome como si tuviera las respuestas, el discurso del arte que te pone vivo y sus ojos aun mas vivos, caminar hacia el carro, recorriendo la ciudad de siempre, la luz que hoy es gris hace mas viejo el paisaje, desgastado, los colores opacos se hacen menos y el ruido prevalece, por siempre así será mientras pueda huir y olvidar que nada existe y que rimar o no, fuera de aquí también sabe a vivir
Pensarte mientras escribo de la ciudad es escribir de ti mientras la vivo y no estas, ni estarás, esa secuencia que no ira ahí, esa vivencia sin recuerdo, una fruta dulce se va rugiendo para marchitar.
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