Pensar en lo que aun no he escrito, en lo que pude perder fingiendo que no tengo nada que decir. Y no hablo del tiempo, hablo de ti, que ya te has ido.
Regresas con esa fuerza que nadie ve, ni tu misma, solo yo al lado mirando tu vida cerca de mi, como si solo fuera un espectador, y no parte de ella.
Descifrar las palabras no escritas es una tarea eterna, por fin algo que no muere, la idea de saber que pasa mientras no estas.
Te das cuenta de que escribir de nuevo puede ser una ventaja para dejar de ser lo que crees que has sido, debajo de cada tecla respira esa historia tímida que nadie sabe. Y tu encuentro no solo se debe a tus ojos, ni tus labios fieles, es una manera que tiene el mundo de decir lo bello y lo triste ya que nada esta aquí por ti o para mi, es solo el azar de nuestra estancia y mis pasos que quieren tus huellas construir.
Por eso anímate a dejar el vacío, creo que te lo digo a ti, mientras pienso que no se trata de ti y lo que te inquieta, pues no es así. Ya tu conoces tu camino bien.
Todos los días parecen decirme algo, en el cuerpo, en mis manos, en lo que respiro, mientras llega la noche y sin resolverlo duermo inquieto, soñando amaneceres rojos con nubes de pájaros reflejando el mar, en los ojos de una vida viva, sin palabras duras, construidas con papel pintado de piel.
a veces quisiera poder decir que lo nuestro no tiene fin, a veces tocar tu piel, mientras te dejas caer por ese sueño que pides a gritos, no suele ser esa conquista, es la vía a lo que no tiene derrotas, es saber que el amor respira así surja ajeno a lo que quieres tu y lo que quiero yo.
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