miércoles, 1 de agosto de 2018


Son los días ese recuerdo que no habita cerca, pero determina la noción del tiempo, son los días el comienzo de un mal párrafo, una letra caída, falta de uso.
Pronto llegaran los peores recuerdos, como dagas que quieren ser metáforas ya demasiado usadas.
De pronto las palabras vienen a decirte lo que no podías olvidar, se puede decir que ha sido todo un camino difícil de empezar, una ruta para no querer decir que ha sido buena o mala, un recorrido que ha sido aparente de no dormir y decidir un dialogo que no tiene resumen, una encuesta para el olvido, una miseria de escrito que se llena y llena de palabras. Atrás siempre la espera, el recodo donde los días están lejanos y distantes, donde la palabra se viene de lado de atrás, como si fueran momentos ya vividos para vivir, si, algo así ¿Usted lo entiende? Sentado en una banca de parque sin parque, tal vez sin banca, solo el dolor del sol cayendo por el nido de lo que ha sido usted.
Entonces sigamos esa historia, sigue esperando que el paisaje se muestre de nuevo, no podía ser mejor, ubicado en la tarde de una ciudad por el centro del mundo, con la luz siempre adelante, y la brisa que rodea los nidos de los pájaros y su poco silencio.
Me miro de nuevo siento ese miedo ese silencio que puede ser mortal, esa cadenita que hiere y sabe mal, ese ardor que no se va por decidir mal.
Pasamos los días y la bienvenida siempre es la misma, con un color azul que se va dilatando hasta el
negro de la noche.
Pasan las horas, estas extasiado por decidir en la vida de otros, mientras la tuya espera, solo un poco, 
no Arruines queriendo decidir por las buenas épocas que no truinfaron, solo decide que vas a ponerte mañana, mientras desnudas el color de los bellos ojos que no pensaste antes de morir en la otra vida.

 a la mediana edad, sentado en una silla, en un apartamento en francia, con un sol ya casi dormido, en una noche que comienza tardía, escrib...