Apenas si he vuelto a quererte como la hacia antes cuando las horas no eran días, por todo esto, mis letras parecen querer de nuevo decirte miles y miles de frases que quieren que leas, para dejar de hablar como si fueran de otro y decirte que son mías, así mismo tuyas.
Di que si.
Tras las noches con rabia, mi ojos siguen rojos, parece que no se quita.
Hay dias,
hoy es uno de esos donde la silla esta vacía y tus manos la toman de nuevo como si no hubiera visto tus dedos antes, ella se retuerce y huye, a tiempo la tomas y te sientas, de nuevo es medio día y tus dedos la sueltan, mientras el teclado se hace parte.
Por todos los dioses que no existen y por todas las tormentas que nos acompañan, te ruego, te anhelo bajo el mismo techo, cerca de mis fríos silencios y mis cálidos abrazos y claro de mis malas frases. No quiero mas tu recuerdo ni tu anunciación.